La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

lo que más me duele

aunque eres tú
el que me dices
que ya no quieres seguir con esto

lo que más me duele
es dejarte desamparado

como a un niño

no sabías decir te quiero
ni buenos días cariño
ni te echo de menos

yo te enseñé
todas las palabras que acarician

y ahora
te enseño las palabras que duelen

pronúcialas con mucho cuidado

¿quién te trajo
hasta mis brazos
si no sabías caminar?

¿quién te llevó a cuestas
por este mundo terrible
y te dejó en una noche oscura?

tal vez naciste el día en que te conocí

quién sabe

y quién sabe
si hoy que ya no te miro
has vuelto a dejar de existir

cuesta abajo

cuesta abajo
ruedan las cabezas

los ojos abiertos
y una mueca de horror
y de espanto

sigue el invicto silencio
dejando estéril la tierra

más allá del azul
el cosmos se funde en blanco
y se deja escribir por cualquiera

mientras
dios duerme desde siempre
sin habernos soñado
nunca

tenue luz

es tan tenue la luz
que deja escapar
este muro de silencio

¿será el brillo de unos ojos
que me miran?

¿serán las ascuas de otro cuerpo
que se consume en el camino?

son tan pocas las fisuras
en esta insoportable
extensión de tinieblas

que sólo una lluvia de cenizas
puede equilibrar el paisaje

abrazo todos los reflejos
soñando
que son hogueras

cautivo del dulce descuido
de los místicos

Un ojo

Un ojo semilla
atrapado en seca esclerótica
orbita embelesado
alrededor de su reflejo
incapaz de fecundar la tierra

en algún momento
recuerda un eco y vacila

crujen los espejos
y una lluvia de mercurio
descubre la farsa

la soledad se desnuda
en una demoledora transparencia
y el desamparo
se adueña de todo

el ojo se descubre
y se mata

libre la semilla
desborda de sí misma
y en el barro envenenado
florece en narciso

esta mano que se aferra

una mano se aferra a mi garganta
y me abandona en un cuerpo
desprovisto de melodía

el miedo se esconde cobarde
en lo más recóndito de mis entrañas

la noche explota
y hecha añicos
se me clava en la retina

un ritmo seco y monótono
se adueña de todo

busco en la cárcel de las tumbas
enjambres polvorientos
sobre lechos de papel pintado

y me tumbo
esperando
a que alguien prenda la llama

¿despertará el miedo en el fuego?

no

otro limbo de corcho
lo anegará todo

otro abismo impreciso
me dejará sin brazos y sin piernas

y la misma mano de siempre
empezará a acariciarme el cuello
con la dulzura del primer amante

En el silencio angosto

En el silencio angosto
nos mirábamos temblorosos
esperando un signo
y no hundirnos para siempre
en la nada

soñábamos con el olor a tierra húmeda
en los bosques

aunque ya notábamos la gangrena
no quisimos romper el velo de la noche
con el llanto

el hollín se nos fue comiendo el cuerpo
en una ausencia absoluta de fuego

no quisimos salvarnos

venid enlutados
a contemplar las tenues cenizas
en la tierra mojada

llegó la lluvia

pero ya no estábamos para verlo


la herida

mi herida tiene
la forma de la mano que la causa

y la hondura
de un grito en las tinieblas

mi tumba tiene
la extensión de su cama