La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

Un rostro apenas humano

Un rostro apenas humano
con ciudades antiguas ardiendo en la nuca
bajo una lluvia constante de mar

Un negrero te repite al oído tus sueños
y te implanta con un bisturí de plástico
una sonrisa de corcho en la cara

Un mar mastica formas familiares
hasta que no duelen
y entierra los cuerpos en la arena

Deformes
las sonrisas y los cuerpos putrefactos
se mezclan
en una orgía necrófaga y ciega


Jerusalén

Subo las cuestas del barrio
como un peregrino a Jerusalén
buscando golondrinas antiguas
y los parrales amables del patio

mi madre sentada en la puerta
el abuelo con una caña muy alta
diciendo al perro que vuelva

en el santo sepulcro
sólo queda un vago perfume a incienso
y ecos de cantos en lenguas muertas

calle abajo
lázaro va arrastrando una mortaja
se vuelve a su tumba

está cansado

cansado

otro invierno

los cajeros abarrotados
de hombres durmiendo entre cartones
como reptiles en un terrario

el frío de las urnas se llena de miedo
y la arrogancia de los parlamentos
lanza discursos humillantes de optimismo

las pantallas vomitan mentiras
que manchan el papel de los periódicos
sin ningún escrúpulo
día y noche

viejos solos y harapientos buscan lo que sea
entre las basuras de los no tan pobres

otra vez chavales
pinchándose a plena luz del día

la pesadilla está aquí de nuevo
¿cuántos se irán esta vez?

casas vacías
alquileres pornográficos

artistas áureos
se creen emperadores en las cloacas
y reparten monedas y carnés de poeta

los jueces chapotean en la mierda
y las porras salvan a las calles de sí mismas

sin nosotros
el caos

y los empresarios amenazan
con que se van con su miseria a otra parte

tal vez si se fueran
podríamos empezar de nuevo

otro invierno
hace frío
estoy cansado

Soneto 66 de Shakespeare


De todo esto cansado, pido el mortal descanso, 
al ver nacer mendigo aquel de mayor mérito, 
y la enclenque torpeza, ornada alegremente, 
y la fe más sincera, vilmente traicionada 


y el honor refulgente, donado innoblemente, 
y la casta virtud, forzada a ser buscona, 
y recta perfección, afrentada con saña, 
y fuerza mutilada, por el poder corrupto 


y el arte amordazado, con toda autoridad, 
y la docta locura, oprimir al talento, 
y la honradez sencilla, mal llamada simpleza, 
y al Bien que cautivado, sirve al Mal, su Señor. 


Cansado de estas cosas, quiero dejar el mundo, 
salvo que por morir, dejo solo a mi amor.