La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

paisaje con moribundo

en los callejones oscuros y pestilentes del raval
walt whitman yace en una soledad de cucarachas
sobre cartones abandonados
y se deja helar por la muerte

no mueras viejo barbudo marica
no te dejes despeñar en el abismo

sólo tiene sentido
la luz que desvela tu piel
y me ilumina

por ti se disipa la niebla de la multitud sin alma
todo el orbe se manifiesta verdadero

ilumina a los yonkis muertos en vida
dando tumbos con los ojos en blanco

ilumina a las putas tristes
casi sin pupilas
poseídas por una rabia infinita
contra todo

viejo cadáver parlanchín
sigue cantando las calles de cieno
serpientes hambrientas que sueñan el mar

señala a los ladrones y los camellos
señala a los desesperados
a los que huyen siempre hacia ninguna parte

baila con los niños
palomas blancas que mesan tus barbas
baila con las viejas
hermosos olivos retorcidos
con el cuerpo ya en la tierra

y si mueres porque eres esta ciudad
que ya no se reconoce en los que sufren
muere en un grito metálico que se eleve sobre la ceniza
y se oiga como campanas más allá de la inmundicia
y llueva como vergüenza sobre las calles impolutas
y sobre las miradas de asco

una lluvia de luz

una lluvia perenne de luz
se derrama sobre los campos
y preña la tierra en un árido gemido

devora todas las cosas
y escupe un desierto único

el espejismo se desvanece

camino sobre las dunas
negando la arena

Como adán

Como adán
ante un mundo polvoriento
testigo del horror de haber nacido
¿hay acaso mayor delito?

El páramo ceniciento
acoge la harina inerte
que el tiempo va moliendo
con las ruedas del destino

Harina que naces muerta
no parirás pan nuevo

La tierra derrotada
se disuelve en sí misma
en absoluto silencio

Entre ruinas

Entre ruinas de carne
bajo tormentas de ceniza
en el abismo del tiempo
te encontré

Sin nombre
perdido en un limbo salvaje
feliz de no saber del vacío
que consumía tu cama

Sólo quería que ardieras
en la misma hoguera
que asolaba mis huesos

En aquellos días
todo estaba escrito
con letras de bronce