La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

este mudar

este mudar constante de piel
para volver a parir
a la misma serpiente 
¿dónde me lleva?

¿he venido a sembrar el espanto
en las caras de las gentes?

escribo siempre el mismo poema
arrastrando mi cuerpo
sobre la arena

cuando me voy alejando
el viento tenaz
empieza a mover las dunas
sobre mi huella

parto a los suburbios

parto a los suburbios de París
con las manos vacías
y los ojos bañados en sangre
¿volveré también con las cuencas vacías?

sueño que lloras en una catedral
seguramente en la ciudad de roma

voy a decir adiós
al más puro de los árabes

y volveré
para revolcarme contigo
en el amor
y el deseo

oh dios blanco de la pena
oh ángel de cenizas
lloraremos juntos

volveré pronto
para quedarme

para cantar a los hombres

para cantar a los hombres
y sus reinos
tendría que subir al monte más alto
y sentarme en el frío
para contemplar las ruinas del mundo

apagar este hilo de voz que me queda
y sumirlo tinieblas 
para que mi silencio de escarcha
tomara la tierra

esa nada
que cubre la nada
sería mi canto

no hemos comprendido nada
y en nada
nos convertiremos

A partir de ahora

a partir de ahora
sólo puedo cantar la derrota

el paso de la última lágrima
por la piel inerte
de una cara
donde todavía
se puede leer el espanto

no me digas que sonría
y no mire atrás

yo también vivo en las mentiras
pero me arden los pies
a cada paso

no me pidas que sonría
y viva con los ojos cerrados

ese fuego
que inflama  la tierra
es lo único que me obliga
a caminar

en la casa del pueblo

en la casa del pueblo
por las noches
escuchaba el eco de los trenes
desde aquella habitación
que daba al patio

tenía tanto miedo

los monstruos esperaban bajo la cama
o dentro del armario
a que me durmiera

la cisterna del baño
formaba aquel remolino de agua
que me tragaría para siempre
y me enviaría a otro mundo
del cual era imposible volver

y yo corría cuando tiraba de la cadena
para salvarme

tenía tanto miedo

en cuanto pude
me fui con mis miedos
a la ciudad
un remolino de agua
en el cual sigo girando
muerto de miedo

¿qué habrá al otro lado?
¿silencio?

sí, niño cobarde
sólo silencio

tengo tanto miedo