La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

vi un túnel de hojas verdes

Vi un túnel de hojas verdes bajo el fuego
de tan trémula belleza
que se hacía insoportable

anduve sobre el frágil cristal del asfalto
como un jaina
sin perturbar ni a la brisa
hasta que pude ver dos figuras
que se abrazaban como una piedad

Ginsberg lloraba desconsolado el cadáver de Lorca
y decía

ay huertas de la vega
ay mares de olivos
ay desiertos de esparto
qué solos nos quedamos

lloré aquella soledad
que resonaba por toda la tierra

qué solos nos quedamos

qué solo moriste tú padre
ni el aire quiso acompañarte
y espero
que ni el miedo te siguiera

te recuerdo asustado
te perseguían bandas de gitanos y presidentes
venía la guerra
y nos teníamos que echar al monte
como los maquis de tu pueblo

te perseguía la guerra y el hambre
y mi madre era tu madre

qué solo te quedabas con tus miedos
noches enteras
años

anidó en tus ojos la locura
y tus hijos
mirábamos como morías
derrotados
como siempre
derrotados

recuerdo a mi madre en la habitación del hospital
llorando sobre tu cadáver
qué sola me quedo
decía

qué solos
ay huertas de la vega
ay mares de olivos
ay desiertos de esparto
qué solos nos quedamos

No hay comentarios:

Publicar un comentario