La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

en el frío de las lápidas

en el frío de las lápidas
y el silencio de los nichos

sin más caricia
que la brisa que corre entre los cipreses

solo
entre huesos y cenizas

como una inscripción en el mármol

y llegas tú
con tu sonrisa

y haces brotar
rosas del lodo

y vuelvo a sentir
el sol en la cara


No hay comentarios:

Publicar un comentario