La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

esa vibración

esa vibración intermitente
que viene del mundo

un temblor
trunco
telúrico
que se ofrece complaciente
como una ramera

la salvación
con las piernas abiertas

eunuco jadeante
alargo mis manos

quiero tocarte

estepas infinitas
de la antártida

quiero tocarte

vivir en sueños de escarcha
como un místico
con la frente manchada de ceniza
y paranoia

quiero habitar
entre las gélidas piernas de dios
para siempre

enamorado






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