La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

tus ojos

tus ojos
callados en el espejo
quedan presos en tu mirada

buscan grietas en el cristal
donde pasar desapercibidos 

mudos
fingen no estar allí
suspendidos en el tiempo
en la astilla de un segundo

una ráfaga helada
surcada por unos párpados
que ya no pueden
batir sus alas

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