La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

uno

la luz del sol
asesinada en la emboscada de los montes

el resplandor de la luna
apenas un recuerdo humillado del día

como una brecha infinita
en el velo del tiempo
se aparece la bóveda celeste

frente a mis diminutos ojos humanos
la permanencia
el interior de la roca
lo que perdura

una danza eterna

ecos de lejanos cadáveres
que giran giran y giran
sobre el cénit de mi cráneo
en un baile que es para siempre

como derviches giróvagos
siguen un ritmo repetitivo
imparable 
el latir sideral que lo empuja todo
que nos empuja
hacia ninguna parte

todo es dios en este preciso instante

el pasado y el futuro 
son sólo sombras
que tras una pálida bruma
desaparecen

es el momento
la presencia

una caricia que te abraza
y te aprieta en su regazo

una promesa


1 comentario: