La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

no hubo tiempo para más

no hubo tiempo para más
dejé lo poco que tenía
en aquel piso que apestaba a noche
y a musgo

tras una bruma cítrica
se esfumaba mi vida

bajé aquellos cinco pisos
machacando tuera

y recordando
aquellas sábanas agrias
donde había abrazado a la carne
como quien se aferra desesperado
a las manecillas del reloj

ya no había amarras
que me sujetaran a aquel puerto

huir no era un problema

escapaba tan solo
que ni el miedo quiso acompañarme

en aquel viaje

1 comentario:

  1. Suelo escapar así de sólo, y de tanta soledad, el miedo se esfuma!

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