La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

el desierto deseado

preñado de escorpiones
intento trepanarme el cráneo
para dejarlo desierto

como un mesías 
que no ha sido parido por dios 
camino sobre las ascuas
que se desprenden de mi cuerpo

que el fuego prenda en mis piernas
incinerando mi deseo

que la soga apriete  mi garganta
hasta dejarme sin aliento

necesito olvidarme de mi nombre
y de las zarzas

ojalá que de este sueño
despierte sin cabeza

mañana

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