La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

la libertad

crees en la libertad ciegamente
como un niño malcriado
y sales a buscarla por las calles
entre las gentes de esta maldita ciudad

la imaginas
como en esas películas
de los estados unidos

piensas que necesitas robar un coche
para ir a secuestrarla
en algún callejón
que huele a orín y sudor de borracho

pero a tu paso sólo encuentras esclavos
esclavos dóciles
o esclavos que van
de una servidumbre a otra
o capataces con grilletes

ni siquiera encuentras fugitivos

te sorprende no tropezarte
con alguien que sueñe ser libre
de verdad

únicamente
fanáticos
de las cadenas

y las cadenas son de oro
o de sueños
o de excusas

casi todas son de miedo

entonces te miras los tobillos
y descubres tus miedos

y te quedas paralizado
y coges una botella de vino

y quieres olvidarlo






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