La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

y se desintegró el espejo

y se desintegró el espejo
ante mí
y me quedé mirando la pared desnuda
una superficie blanca
¿siempre estuvo ahí?

me pareció bella su rugosidad
me pareció extraño
que tras el reflejo de mi cara
no hubiera un mundo mágico

me di la vuelta
y tras de mí
sólo había otra pared blanca

sin puerta
sin ventana

y aquí sigo sentado
haciéndome preguntas
entre estas cuatro paredes blancas

me parece todo tan irreal
miro mi mano y muevo los dedos
una bella máquina de carne y nácar

perdido en mi laberinto
espero la llegada del minotauro

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