La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

su mano sobre la mía

puso su mano sobre la mía
casi acariciándome

otra vez con tus tonterías
a veces pienso que estás loco
nadie se pone triste por esas cosas

intenté hacer una mueca
media sonrisa
pero no lo conseguí

y me quedé allí callado
pensando en que igual tenía razón
que nadie se pone triste
porque la vida sea un montón de huesos huecos
a la deriva

nada tiene sentido
nacer vivir el dolor el amor
no hay certeza en nada
en nada

necesitaba un abrazo
me sentía huérfano
como si viviera en una isla desierta

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