La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

por ser un hombre

sobre un pétalo de azucena yazco
me acuna la brisa de junio
he muerto como un santo

tal vez me tiraron de una azotea
por ser un hombre
que amó a otros hombres

o me disparó un policía
por la espalda
por ser negro
en un mundo de blancos

tal vez la razón
es lo de menos
soy un santo

con mis manos aro la tierra
para que otros siembren
nuevos días

con mis manos
que se pudren en una cuneta

con mis manos
que como garras
se aferraron a esta vida
aro la tierra
y soy la semilla

sobre mí se ciernen las tinieblas
y de mi pecho brota la esperanza

un pequeño candil
que anuncia el sol
de la mañana

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