La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

la inmensidad

de nuevo
la inmensidad

tras los ojos de la libélula
en la fragancia del romero

en las manos arrugadas y temblorosas
que esperan
serenas
la muerte

en el mar que baña mi ciudad
y más allá

la inmensidad
bálsamo de aloe
en mi piel cuarteada

la inmensidad del mundo
la inmensidad del abismo
la inmensidad del dolor
la inmensidad

y la vida
ah la vida

tanto tiempo buscando
y aquí estás
revolcándote en las calles
en las heces y la sangre

pura como dios mismo
sucia como dios mismo

revolcándote en el pecado
en los vómitos de los hombres
revolcándote en mi pecho
ensuciándome
haciéndome sentir infinito
y empujándome a la muerte

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