La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

ojalá


ojalá bajes con estruendo las montañas
como un alud de nieve
que inunda el valle

ojalá recorras todo el pueblo de madrugada
gritando mi nombre
buscando mi casa

ojalá derrumbes la cerca que rodea mi jardín
y pises la hierba fresca
por la mañana

ojalá tires abajo la puerta de mi morada
arrancando las bisagras
de un solo golpe

ojalá recorras la distancia de mi pasillo
dando pasos firmes y fuertes
que retumben hasta el cielo

y cuando me encuentres asustado
me hagas crujir las costillas
en un abrazo infinito
como el que da la primavera a los campos
en el mes de marzo

ojalá hagas todo eso
porque estoy aquí sentado
témpano de hielo
esperando

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