La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

mientras mueren a miles en el mediterráneo

se estrellan golondrinas
contra el cristal de mi ventana
sus frágiles cuerpos 
se rompen en un golpe seco
y entre espasmos
mueren 

el suelo de mi balcón
es un mar de cadáveres

molesto por el ruido
que me perturba
me acerco
y corro las cortinas
para no verlo

mañana limpiaré 
sin entender muy bien
lo que ha pasado

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