La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

he visto arder los alcornocales

he visto arder los alcornocales
y brotar nuevas hojas
de los troncos humeantes
antes de que llegaran
las lluvias de octubre

he visto a los hombres
arrastrarse en los campos yermos
por la sequía

he visto a la vida empujando a la vida
resurgir el verde de la ceniza

ni el hambre
ni la enfermedad
ni el hombre

nada puede con esa fuerza mágica
que nos susurra  al oído
adelante
adelante
adelante

que nos hace confiar
en que mañana será mejor
que hoy

que hace cada primavera
surcar el cielo de África
a las golondrinas
o migrar a las ballenas
en los océanos infinitos

la vida continúa su camino
siento sus cantos
y los sigo
no hay opción
vivo
mi destino está en mí


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