La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

el olivo y el destino

como letanía insoportable
repite el otoño en mis labios
las palabras de la sibila:
no creceré nunca

el viento ladeó mi tronco
y retorció mis ramas
el hielo duerme mi savia
y quema mis hojas
la sequía agostará mis raíces
y no daré flores a mayo

para qué quiero aceitunas
si se las comerán los pájaros

mientras me espera la tala
el tiempo pasa las páginas
observando que están en blanco


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