La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

ligero de equipaje

siempre viajé
ligero de equipaje

a veces me fui
a veces me echaron
pero siempre viajé
ligero de equipaje

a penas un poco de ropa
nada más

ni un recuerdo
ni un olor
ni un beso

nunca me llevé nada
salvo un poco de ropa

pero ésta
es una de esas noches
en las que echo de menos
una foto vieja
en la que no sonrío
una postal de una ciudad lejana
que nunca envié
una caricia deshilachada
que nunca di
una carta de amor
que nunca recibí

y sin embargo
me empeño en viajar
siempre                                                              
ligero de equipaje


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