La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

andrajos y jirones

como equipaje
sólo me quedan
estos pequeños trozos de vida

jirones deshilachados
y descoloridos

andrajos viejos
inconexos
que guardo en los bolsillos
como un tesoro incalculable

con los que quizás
algún día
intente recomponer algo

o al menos
pueda olvidar esta pena muda
que no me deja 

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