La poesía empieza donde la palabra pierde el sentido

antes de que acabe el día

antes de que acabe el día
habré muerto
para nacer con el rocío
de nuevo
como todas las mañanas

con el alba deslumbrante
que me inflama el pecho

volveré a nacer
en la espalda de la rana
en el silencio del triste
en el aleteo del gorrión
en la mirada perdida
del loco

volveré a nacer
si me dejas
entre las manos del hambriento
o en los zapatos de tacón
de la prostituta

volveré a nacer
una y otra vez
todas las mañanas
al alba
como un niño
que mastica la vida
por primera vez
como un cirujano
como el viento
que lo envuelve todo
como el agua
que bebo en los arroyos 
como la vida misma



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